jueves, 21 de agosto de 2014

Primer encuentro presencial

Algunos de los temas tratados

1. La labor del maestro. En primer lugar, poderles decir cara a cara que las discusiones no van dirigidas a las personas, sino a los enunciados. Por supuesto que cada uno sacará sus implicaciones personales, pero eso ya es tarea de cada uno. Curiosamente, la labor del maestro apunta al corazón de cada uno, sin dirigirse necesariamente a cada uno. De ahí la posible equivocación de creer que, como el acto educativo es entre personas, entonces debemos incluir los sentimientos para con los sujetos involucrados. Terrible error. A veces intentarlo por esa vía produce efectos negativos, y uno cree que se puede excusar diciendo que su intención era otra. Pero —decía Lacan— no hay peor error que el que se comete con buenas intenciones. No es queriendo hacer un bien al estudiante como el maestro puede hacer bien su labor. Es haciendo bien aquello que le compete: una relación sólida con el saber que forje un contexto exigente de relación con el otro.

2. Formatos de investigación. En segundo lugar, se pudo plantear que la existencia de los formatos para investigar (donde se incluyen los cursos de “metodología de la investigación”) es un síntoma de que el deseo está ausente. La lógica del formato, en cualquiera de los dos lados que estemos (exigiéndolo o llenándolo), es la de la demanda. En cambio, el asunto de investigar tiene que ver con el deseo. Son lógicas opuestas. El deseo no es un derecho, no es algo que se hace después de que el otro haga algo; pero tampoco es una semillita en el sujeto que crece si le echamos agua y nutrientes. Más bien, el deseo es el producto de determinado tipo de relación. Y no hay una guía para establecer esa relación, pues estamos involucrados, no por lo que decimos querer, sino por lo que efectivamente hacemos en pos de algo; no es asunto de buena voluntad.
El formato no es sencillamente una imposición mediante la cual la institución ejerce sobre nosotros un poder. Esa manera de decirlo es la típica queja que se instala del lado de la demanda y no se hace responsable. El formato aparece en ausencia del deseo, para tratar de que se haga lo que no se quiere hacer (cosa que, por supuesto, puede causar la misma institución). Y para que no queden dudas de que se trata más de un asunto nuestro, es el mismo esquema que cuando le pedimos al profesor bibliografía, indicaciones, temas para investigar. ¡Por eso tienen tanto éxito los manuales de cómo investigar!, pero por eso mismo no funcionan allá donde se investiga, sino acá donde no queremos, donde es sencillamente un requisito de grado; y también por eso pulula el plagio en las tesis y muchos querrían hacerla entre dos (o más) para no tener que hacer tanto. También por eso usamos el power point para exponer nuestros trabajos, porque no hablamos desde el deseo, sino desde el requisito, desde la obligación, desde lo que creemos que satisfaría al otro.

3. Sujeto, objeto e instrumento. En tercer lugar, planteamos que hay un esquema muy fuerte que nos viene por varias vías. Se trata del escenario en el que un sujeto contempla un objeto. Así se ha pensado el conocimiento, por ejemplo, mediante una pregunta como la siguiente: “¿cómo el sujeto conoce el objeto?”. Así también se ha pensado el lenguaje, bajo la imagen de que “el sujeto nombra la realidad mediante el lenguaje”. Y así se piensa la investigación, con preguntas como: “¿cuál es el (mejor) método para conocer el problema X?”.
Este esquema se puede refutar, respectivamente, en la filosofía, en la lingüística, en la epistemología. Su gran problema es que postula tres existencias independientes, que vendrían a relacionarse después de esa existencia previa. O sea, no sería posible pensar la génesis de uno de esos elementos en función de los otros. Observemos que en la escena hay:

-   un sujeto más o menos terminado: sus cambios no transforman su estatuto de sujeto;
-   un instrumento —lenguaje, método—, también más o menos terminado: de nuevo, sus cambios no transforman su estatuto de instrumento, por eso pensamos que en algún lugar hay un método que garantiza el saber, que permitiría hacer bien la investigación;
-   y, finalmente hay un objeto también más o menos terminado, cuyos cambios, otra vez, no le quitan su estatuto de objeto; por eso pensamos que hay “problemas de investigación” que podríamos detectar en el campo educativo.

Pero,
-   de un lado, el sujeto que investiga con el deseo está en proceso, se transforma. Por eso citábamos la introducción al segundo volumen de la Historia de la sexualidad de Michel Foucault, donde podemos inferir algo que no está en los manuales: investigar es investigarse, entender por qué me está dado pensar de cierta forma, por qué sólo puedo ver ciertas cosas y hablar de cierta manera.
-   De otro lado, el método podríamos relacionarlo con la manera de transformarse el sujeto. De ahí que, más que la figura del comprador eligiendo métodos en un supermercado para aplicar a voluntad, nos conviene más la idea de uno siendo elegido por un método. Desde el formato y el “tener que” hacer una investigación, pues esto suena a animismo; pero desde la idea del deseo, se trata de que hay una parte de mí, de mi proceso, de mi transformación por efecto de una teoría, que resuena con esos conceptos. La metodología no está afuera esperando a que la escojamos, sino que es una potencialidad de nuestro empuje que halla, en el trabajo de otros, una resonancia.
-   Y, finalmente, el objeto, como no es un objeto sensible (aunque tengamos que pasar por los objetos sensibles), sino inteligible, pues será lo que seamos capaces de construir con nuestra intelección. Una cosa es la investigación entendida como operación sobre las cosas (de ahí la idea de transformación, de innovación, de crítica), y otra cosa la investigación como la construcción de la inteligibilidad. Ésta, por supuesto que nos ubica de una manera distinta frente a las cosas, pero, por eso mismo, lo que ocurra con esa relación no es previsible. Podría ser que entendiéramos por qué no es transformable lo que antes pensábamos que había que transformar. O por qué hay que transformar lo que antes nos resultaba invisible.



Bueno. Estos son algunos de los puntos que tratamos durante el encuentro presencial.

9 comentarios:

  1. Buenos dias.
    El deseo es inherente al sujeto, por lo tanto no se va por ahí buscando el deseo, además el deseo es intangible e inteligible, entonces el deseo se debería buscar en el mismo sujeto y se estaría dando la oportunidad a sí mismo, como lo expresa Foucault en la introducción al segundo volumen de la Historia de la sexualidad, “al pensarse así mismo se da la oportunidad de liberar al pensamiento de lo que piensa en silencio y permitirle pensar de otro modo”.

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    1. Elvinia, gracias por su intervención
      Cuidado con expresiones como POR LO TANTO y ENTONCES, cuando se trate de argumentar. Ellas implican una relación de causalidad entre dos asuntos. Pero —cuando usas el primero— no veo por qué si “el deseo es inherente al sujeto”, no se pueda “ir por ahí buscando el deseo”; y cuando usas el segundo, pones a depender que haya que buscar el deseo en el mismo sujeto, del hecho de que el deseo sea intangible e inteligible… cosa que tampoco me parece una implicación.
      De otro lado, lo que traes a cuento de Foucault (“libertad”, “pensar de otro modo”) no era aquello en lo que habíamos hecho énfasis a propósito de la investigación. Merecería un comentario aparte.

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  2. Buenas tardes.
    Cuando usted cita profesor que “el sujeto que investiga con el deseo está en proceso, se transforma” y que “ investigar es investigarse”, entonces puede uno entender como aquellas cosas que hacemos con deseo y no a partir del –deber- permiten a los sujetos no solo “ el encarnizamiento del saber si solo hubiera de asegurar la adquisición del conocimiento y no, en cierto modo y hasta donde se puede el extravío del que conoce” como afirma Foucault en –El uso de los placeres- extravío, que genera transformación en el sujeto que investiga.

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    1. Alicia, gracias por su intervención
      Estoy de acuerdo contigo. Lo pondré en el siguiente orden, pero no agrego mucho a lo que dices: cuando se hace algo por demanda, se permanece en una posición; pero cuando se hace algo por deseo, es posible un cambio de posición (un “extravío”). Lo primero nos permite cumplir la tarea; lo segundo nos da la satisfacción de construir argumentos para lo que ahora es posible para nosotros, y no lo sabíamos.
      Fíjate que Foucault no está rechazando el “encarnizamiento del saber”, “la adquisición del conocimiento”; pero los considera medios para producir el extravío del que conoce.

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  3. Buenas tardes

    Al darse la situación planteada. En la búsqueda o indagación de ese algo (objeto), producto de la relación del sujeto con el entorno, y generada por el deseo de conocer el objeto en mención, me asalta el siguiente cuestionamiento, ¿se está generando un formato o modelo con características propias que responda de la mejor manera a encontrar la respuesta de dicha investigación? Si la respuesta a la pregunta anterior es afirmativa, se podría pensar que habría tantos “modelos” (si en esta situación podríamos nominarlo de esta forma, “modelo”) como relaciones del sujeto con el mundo deseoso de investigar, o necesariamente, la primera instancia de ese deseo es ir en la búsqueda del lugar donde se encuentra el método que nos proporcione las herramientas para realizar la investigación?

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    1. José Vicente, gracias por su comentario
      No entiendo bien una parte de su escrito. La primera frase no ha terminado, y ya tiene punto. No sé a qué se refiere con “se está generando un formato”: ¿quién lo está generando?, ¿cuándo?, ¿dónde? Entonces, no sé si apuntaré a su inquietud. Me avisa. En todo caso, si escriben para otro, hagan el esfuerzo de explicitar lo que sea necesario y no presuponer más de la cuenta.
      En primer lugar, la investigación NO es “producto de la relación del sujeto con el entorno”, como usted dice. Ya habíamos dicho —insisto— en que el objeto de investigación es inteligible y no sensible. Ninguna relación con el contexto da Principio de Arquímedes. Es más: la gente ya usaba las implicaciones de ese principio, sin tener que formulárselo matemáticamente. Lo que mediante la investigación encontramos en el mundo sensible es gracias al mundo inteligible.
      En segundo lugar, el formato —también lo dijimos ya— está en el lugar de la falta de deseo, de manera que no se puede tener formato para el deseo, que además es algo singular. Si hablamos de un “formato para responder de la mejor manera a la investigación”, pues estamos en una pragmática de los deberes que —oiga cómo suena la frase anterior entre comillas— excluye completamente al sujeto.
      De acuerdo con usted en que hay tantas formas de entrarle al asunto como sujetos dispuestos a entrarle. Ahora bien, como estamos hablando del saber, esos caminos diversos tienen en común el saber, que —entre otras— tiene pretensiones de universalidad. No estamos defendiendo un laissez-faire, pues la investigación de la que estamos hablando tiene relación con el saber. En otro comentario hablábamos de los puntos que pone Foucault: de un lado, encarnizamiento del saber y, de otro, el extravío del que investiga.

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  4. Buenas tardes:
    En relación al primer punto, concuerdo en absoluto, es difícil dejar la parte emocional a un lado de las labores que le competen a uno como profesional, porque esa es una parte esencial del ser humano, es decir somos seres emocionales, y a esto se le suma que siempre se está en la posición de ser aprobados por terceros, incluso esta aprobación pesa más que la que a si mismo se dan las personas, entonces aquellos sujetos que dirigen su discusiones a los postulados, los enuncionados, las tesis y lo hacen de manera “objetiva”, son catalogados por soberbios, autoritarios, arrogantes, imperiosos, despectivos, entre otros muchos adjetivos. En la medida que un sujeto logre aportar conocimiento construido desde saberes y no desde lo que le conviene, se lograran debates meramente de carácter teórico, conceptual y epistemológico.
    En segundo lugar frente a los formatos que efectivamente surgen para estandarizar procedimientos, pensamientos y textos, es también resultado de varias situaciones. Una es frente al deseo que nunca se cultivó en la primeria infancia, en cuanto a la lectura y escritura se refiere, aspectos sin los cuales cualquier tipo de investigación se hace difícil incluso imposible, quien no lee de manera inferencial, lee de manera crítica, lee de manera propositiva, se queda en un nivel de lectura básico, al que muchos quizás hacemos parte, al igual que la escritura. Otro aspecto es el término de investigación está siendo mal usado y desde el pregrado en cualquier clase, temática o enseñanza se está realizando “investigaciones”, que no transcienden y no pasan de un semestre, al final para acceder al título como profesional surgen incontable textos llamados investigaciones, que no son más que preguntas repetitivas, cuestionamientos que en otras palabras otros han hecho, que se quedan en una etapa inicial, una historia que se repite una y otra vez. Pero no solo en el pregrado incluso en la maestría, aunque reconozco su fuerte labor para contribuir a la investigación, aquí me pregunto ¿todo lo que se genera es investigación? Y como último aspecto es que a mi modo de ver muchos de los maestros universitarios pues se rigen mas por la forma y no por el fondo, es aquí donde se cae en las formulas, en los pasos y etapas de una investigación, se puede tener el deseo, pero este puede acabar cuando se he es medido por resultados.
    Debido a esta clase presencial, al comentario del profesor y a reflexiones que vengo realizando ya hace vario tiempo me surgen preguntas, tales como: ¿Estamos entendiendo incorrectamente lo que es la investigación? ¿Acaso siempre debe haber alguien supervisando y aprobando lo que decimos? ¿Estaremos realizando otros tipos de trabajo igual valido pero que nada tienen que ver con una investigación?
    En estos momentos tengo la plena convicción que me falta por mis propias debilidades y por lo que se requiere para ser una investigación, llegar a ser este tipo de sujeto, quizás y con todo el esfuerzo realice una aproximación muy vaga lo que en sí es un investigador y lo que la investigación realmente implica. Y concluyo aclarando que soy consciente que pese a los obstáculos, el contexto, el deseo ha de ser algo constante en el sujeto para investigar, puede ser que como dije inicialmente por ser seres emocionales otros aspectos de la vida no logran evolucionar.

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    1. Liliana, gracias por su intervención
      De acuerdo en que el término ‘investigación’ se usa para hablar de cualquier cosa, en todos los niveles educativos. Y eso lo hace inútil como concepto: la categoría ‘ángulo’ —por ejemplo— es productiva en geometría porque no tiene el sentido que cualquiera le quiera dar, sino el que le da esa disciplina.
      Ahora bien:
      A) Lo emocional NO me parece una “parte esencial del ser humano”. Lo traje a cuento justamente porque se convierte en un obstáculo para aprender.
      B) Los formatos NO surgen para estandarizar pensamientos. Dije lo contrario: ante la falta de deseo, viene el formato. La forma como usted lo dice, nos convierte en víctimas. La segunda forma, nos hace responsables.
      C) El deseo NO “se cultiva”. Expliqué que no era una semillita que debíamos regar. Tampoco es un asunto de “la primera infancia”; por algo no se habla de ‘deseo’ en las teorías psicológicas del desarrollo.
      Acerca de una de sus preguntas: si bien el asunto de la ‘vigilancia’ puede ser pensado como contraproducente, hay una ‘vigilancia epistemológica’ (la expresión es del epistemólogo Gastón Bachelard) a la que no podemos escapar: ¿acaso el historiador se siente mal porque sus colegas lo lean y le señalen sus aciertos y sus limitaciones?
      Cada uno está en algún punto. Ahora bien, eso puede ser usado para renunciar, para hacer poco, etc.; o, como dices, para realizar una aproximación, con todo el esfuerzo posible. Ser inferior a nuestras capacidades es una decisión.

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  5. No quería que se quedara este comentario por fuera de las discusiones del seminario virtual, el surgió de algunas intervenciones de los participantes antes de que se pidiera solo a algunos la exclusiva participación:
    La intervención tan urgente en nuestra actualidad, en la que subyace un deseo mesiánico de salvar el mundo en la consideración de que todo va mal, todo está mal, todo se hace mal; nos sitúa frente a la realidad como ciegos. No somos capaces de ver lo que se produce, lo que está siendo posible y mucho menos nos permite interrogarnos por las condiciones que hacen posible eso que acontece y no lo que deseamos. Solo vemos lo que puede suceder si ponemos a funcionar lo que queremos. Vale, si ese interés perdura, bien por los que se lo creen. Pero no es la intervención equiparable a la investigación de la que venimos hablando en este seminario virtual, primero porque no responde al deseo de los sujetos que investigan, sino a la demanda expresada en los faltantes de todo proceso educativo. Segundo, porque esta puesta en el cambio de otros que no somos nosotros, y sabemos por múltiples investigaciones que si cambiar es difícil, lo es mucho más, si el cambio se impone y no emerge del propio sujeto que es interpelado a cambiar. Lo paradójico es que incluso eso que se produce como investigación y que es fundamentalmente intervención dista mucho de ser realizada cuidadosamente, reconociendo además que adorna los anaqueles de las bibliotecas y duerme el sueño de los justos, a nadie al final de cuentas, termina interesando estas construcciones que son el culmen de estudios de pregrado y posgrado. Preocupante también que las investigaciones no sean reconocidas como tal, si no tienen el componente trasformador y de aplicación inmediata, por qué y entonces para qué sirve lo que se investiga si no se puede poner en práctica inmediata y obtener de tal aplicación réditos?

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