martes, 7 de octubre de 2014

09. Sobre metodología II

A continuación transcribimos un fragmento de una de las tesis, referido al asunto metodológico. El texto se transcribe tal cual, por eso es posible encontrar problemas de concordancia y de puntuación.

La investigación se para desde un paradigma cualitativo donde se pueden detallar las situaciones, eventos y personas que pueden ser observadas dentro de la investigación, su importancia radica en que incorpora al sujeto con su realidad desde las experiencias, actitudes, creencias que son expresadas por ellos mismos y no como el investigador los describe.
En cada sesión de trabajo se desarrolló un tema específico, correspondiente a las categorías de análisis de educativas que orientan el proyecto, descritas en el marco teórico una vez seleccionada la muestra, se toma el taller como una estrategia metodológica dado que se presenta como una alternativa pedagógica que permite aprehender haciendo dentro de un ambiente lúdico y de participación activa donde cada miembro del grupo es escuchado y tenido en cuenta.
Los pasos para lograrlo son tomados del libro más allá del dilema de los métodos de Elsy Bonilla (1977) donde en primer lugar se buscó la delimitación del estudio considerando los intereses, en segundo lugar se desarrollaron preguntas analíticas y formulando los objetivos de cada categoría, en un tercer momento o se planearon las acciones que llevarían a la recolección de los datos con el fin de controlar las indagaciones en cuarto lugar de cada sesión de recolección de los datos con el fin de controlar las indagaciones en cuarto lugar de cada sesión de recolección se establecieron prioridades que sirvieron de base para establecer la matriz de análisis. El siguiente paso fue la realización periódica del registro de las actividades para identificar los patrones de comportamiento que indicaron los patrones de referencia para la interpretación.

Categorías:

Conflicto
Objetivo: construir junto con los internos procesos de resolución de conflictos donde identifiquen las herramientas necesarias para llevarlos a buen término.
Temáticas de encuentros: la identificación de la noción de conflicto. Conflicto intrapersonal. Conflicto interpersonal. Conflicto intergrupal. Resolución de conflictos.

Emociones
Objetivo: buscar por medio de talleres un balance emocional entre la razón y sus sentimientos de manera que ejerzan un control sobre las emociones que alteran su estado de ánimo.
Temáticas: identificación de la noción de emociones. Explicación de las familias de emociones. Caracterización propia según las emociones que más los mueven. Manejo de emociones.

Este segundo fragmento sobre metodología fue escogido al azar, de manera que la presencia nuevamente del nombre de Elsy Bonilla no es una mera casualidad: se trata de una referencia de peso para la elaboración de trabajos de grado.

Retomemos textualmente: “La investigación se para desde un paradigma cualitativo”. Es éste uno de los estereotipos que más campea en el ámbito educativo: la supuesta oposición entre cualitativo y cuantitativo. Sin embargo, no es posible de antemano ubicarse a favor de una de estas supuestas perspectivas investigativas. Es la especificidad del objeto la que, en primera instancia, condiciona la manera de abordarlo: si no conozco dicha especificidad, ¿cómo enrutar los esfuerzos?, ¿acaso se usaron estadísticas para establecer la ley de la gravitación?, ¿se usaron encuestas para establecer que las especies mutan en el curso de millones de años?, ¿se usaron mediciones para entender el carácter diferencial de las unidades del lenguaje?

Definir la naturaleza del objeto es una decisión, no se trata de una detección. De entrada, les asignamos una especificidad a los objetos. Tal vez el primer obstáculo a vencer sería el de entender la postura que nos hace creer que el objeto pertenece a determinada clase de objetos. En el fragmento, en cambio, de entrada se asume que lo cualitativo es bueno, per se, y que es necesario evitar lo cuantitativo. Pero, como decía Bachelard, es necio medir cuando la naturaleza del objeto no se juega en esa dimensión; pero igualmente es necio negarse a medir cuando la naturaleza del objeto sí se juega en esa dimensión. Entonces, más que un escenario fácil constituido de cuantitativo-malo y cualitativo-bueno, lo que tenemos es la complejidad de un objeto sometido a la interpretación social, cuya especificidad se establece de acuerdo con la postura que se asuma. Ahora bien, eso no quiere decir que tiene tantas especificidades como posturas posibles, pues asumir esa perspectiva sería renunciar a la posibilidad de que algo se pueda entender mejor. Y no todas las posturas provienen del esfuerzo por entender: otras provienen —por ejemplo— del esfuerzo por decidir. Aunque dos enunciados se refieran a lo mismo, pueden —no obstante— provenir de campos distintos y, en consecuencia, son inconmensurables, hasta cierto punto.

¿Qué distinción propone la oposición cuantitativo/cualitativo? No se trata de categorías, pues si así fuera, lo cualitativo incluiría a lo cuantitativo (la cantidad es una de las cualidades) y, entonces, sólo tendríamos una categoría y una de sus subdivisiones. Entonces, debemos concluir que dicha oposición no opera en el campo donde las distinciones se producen con arreglo a las categorías, sino en un campo donde las distinciones no tienen por qué ser fuertes, donde se admiten clasificaciones que apuntalan políticas y no la gramática de alguna disciplina.

Esto lo podemos ver en la cita, donde se pretende que lo cualitativo permite “detallar las situaciones, eventos y personas que pueden ser observadas dentro de la investigación”. Pero, ¿acaso lo que se llama “cuantitativo” es incapaz de hacer esto, es decir, de detallar su objeto de investigación? Caricaturizamos algo que no entendemos y, en consecuencia, le damos fácilmente su supuesto merecido con lo que nuestra postura resulta falsamente corroborada.

La importancia de la investigación cualitativa, continúa la cita, “radica en que incorpora al sujeto con su realidad desde las experiencias, actitudes, creencias que son expresadas por ellos mismos y no como el investigador los describe”. Textos como éste van destinados a quienes ya han tomado el mismo partido: ¿quién declararía —sin arriesgarse a ser linchado a medias— que excluye al sujeto, que lo quiere suplantar, que no reconoce la experiencia? Pues bien, en el campo donde las categorías se interdefinen y los sujeto se relacionan a través de una gramática, la exclusión del sujeto es estructural y no un acto de malas intenciones. No en vano, decimos que la ciencia moderna es a prueba de sujeto y de contexto. Si los sujetos mismos son capaces de expresar sus realidades, experiencias, actitudes y creencias —como dice la cita—, ¿para qué la investigación? ¿No sobra incluso el investigador autodenominado “cualitativista”?

Ahora bien, esto no quiere decir que no podamos hablar del sujeto en el campo que lo excluye, pero no se trata de lo que a cualquiera, bienintencionado, se le ocurra decir. Que el investigador describa a los sujetos y sus contextos de manera distinta a como ellos lo harían, justifica la idea de la ciencia; de lo contario, como dice Marx, ésta sobraría. Pero, ¿por qué tendrían los sujetos que tener una imagen conceptual de sus condiciones de vida? Por ejemplo, los sujetos hablan y, no obstante, ignoran la estructura de su lengua, lo cual no les impide desempeñarse con ésta en las distintas esferas de la praxis humana; así mismo, se está en la vida económica de la sociedad, pero no por ello se conocen las leyes estructurales del funcionamiento económico. Es más: las representaciones que los sujetos se hacen de sus condiciones de existencia son parte del funcionamiento de asuntos como la lengua, la economía, etc.

Como hemos venido comentando en el blog, para esta manera de entender la investigación, la práctica es clave. Esto, así no sea dicho explícitamente, constituye una concepción del conocimiento. Supone, por ejemplo, que es el contacto directo con el otro o con “la realidad”, a través de la experiencia, lo que nos da acceso al conocimiento del otro y de esa realidad. En cambio, lo que hoy sabemos gracias a campos como la física, la química, la sociología, la antropología… proviene justamente de un alejamiento de la práctica, posibilitado por los conceptos. Este “alejamiento” puede ser interpretado desde fuera de la investigación respectiva, como un abandono irreversible del sujeto y de la práctica, cuando en realidad vemos que este tipo de aproximación lo que produce es nuevas prácticas, nuevas relaciones intersubjetivas.

De ahí que veamos aparecer en la cita, inmediatamente, los talleres. Éstos, entonces, tendrían innumerables bondades: recuperar al sujeto (como si el sujeto estuviera perdido), reconocer su experiencia (como si la experiencia se jugara principalmente en el reconocimiento) y conocer a partir de la interacción (como si el conocimiento fuera un saldo de la experiencia y no un distanciamiento de ésta).

Los talleres se traman “desarrollando temas específicos, correspondientes a las categorías de análisis educativas”, como dice la cita; es decir, en esta perspectiva, las categorías no son herramientas conceptuales para hacer distinciones, sino temas que, a su vez —como vemos en el fragmento—, se subdividen en otros temas. Pero las categorías no se refieren a “temas”, pues éstos estarían en otro registro. ¿De dónde provienen esas “categorías”-temas? No provienen, en todo caso, de una teoría; curiosamente, los cuasi-enemigos de la teoría toman sus temas de una fuente aún más sospechosa que la teoría misma: el sentido común, los asuntos que nos proponen los medios de comunicación. Y, efectivamente, vemos las supuestas categorías: “conflicto” y “emociones” que, no solamente pertenecen a registros distintos, sino que son de consensuada aceptación, justamente por provenir del sentido común. Extrañamente, las tales categorías tienen “objetivo” (como si se tratara de una acción y no de una herramienta) y “temáticas” donde —de manera circular— se va a identificar el sentido de las categorías que también se van a llamar “nociones”.

Finalmente, los que se proponen recuperar al sujeto, tener en cuenta su experiencia y no llevarles categorías que los sujetos mismos no produzcan… se instalan en la posición de enseñarles a los auditores de los talleres qué son los conflictos y las emociones, las clases de conflicto y de emoción, y la manera de tramitarlos adecuadamente.

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