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viernes, 21 de marzo de 2014

01. ¿Investigación educativa?

La investigación educativa es un lugar incierto. ¿Por qué habría de llevar la palabra "investigación" el calificativo de "educativa"? Se trata, evidentemente, de una calificación que se refiere a los temas de la investigación. Ahora bien, ¿es la educación un tema de la investigación? Parece caerse de su peso que sí. Pero, entonces, ¿cualquier asunto puede ser objeto de la investigación? Así, habría tantas investigaciones como temas posibles... ¿o sea que hay infinitos tipos de investigación? Sabemos que algo así no sirve para nada.

En ese nombre de "investigación educativa" es curioso que la investigación no modifica el nombre del asunto al que se aplica (la educación), en cambio el asunto sí afecta el nombre de la investigación (que ahora será "educativa").

Acá nos topamos con la necesidad de una precisión: ¿que es investigación? Pues bien, dicen hacer investigación los publicistas, los agentes de la Fiscalía, los encuestadores, los sociólogos de la Escuela Práctica de Altos Estudios, los novelistas, los profesores universitarios, los astrónomos de la NASA, los estudiantes para hacer sus tesis de grado, los grupos de COLCIENCIAS… Es decir, un ramillete de temas, de métodos, de propósitos, de implicaciones, de presupuestos... Muchos de ellos inconciliables. Siendo así, la palabra "investigación" no identifica el tipo de práctica que la reclama. Se trataría de la búsqueda específica que hace cada campo (llamemos "campo", mientras tanto, a ese listado caótico que hicimos: publicidad, Fiscalía, encuestas, sociología, literatura, universidad, astronomía...).

Así las cosas, cuando decimos "investigación educativa", nada decimos sobre el tipo de enunciados que tenemos. Pueden ser las estadísticas que presenta el Ministerio de Hacienda sobre el sector, el trabajo que la empresa de publicidad hizo para promover en la televisión los exámenes de Estado, la tesis de un estudiante para obtener su título de pregrado, el trabajo que realiza un docente universitario para subir su salario, el seguimiento que la institución le hace a un estudiante acusado de plagio. Todos esos enunciados, tan diversos entre sí, pueden llevar el mismo nombre: "investigación educativa".

Pero, además, en uno sólo de esos campos, tampoco podemos saber algo de la investigación, pues si comparamos varios de sus productos, podrían distar entre sí, tanto como los productos de un campo en relación con los de otro (ejemplo: tesis de grado de los estudiantes, de una Facultad a otra de la misma universidad).

En cambio, cuando pasamos a hablar de las disciplinas, el asunto no es tan impreciso: la investigación en física o en antropología ya no puede ser cualquier cosa, aunque el abanico de posibilidades sea muy grande. Así mismo el nombre de las disciplinas circunscribe un objeto. Denominar la investigación por su tema no es lo mismo que nombrarla por su objeto. Esto porque el tema es tomado de la evidencia (la educación está ahí), mientras que los objetos de las disciplinas, así los remitamos equivocadamente a evidencias, no están "tomados", sino que son producidos.

Así las cosas, ¿qué disciplina ha escogido producir un objeto de conocimiento que tiene relación con la educación? ¡Muchas! La psicología viene desde hace más de un siglo intentando decir algo sobre el proceso cognitivo de los estudiantes; la sociología ha hecho muchos planteamientos sobre la determinación social de los procesos educativos, etc. Ello ocurre porque la disciplina recorta, en el fenómeno educativo, asuntos relativos a su propio objeto de estudio. Hasta ahí, podríamos decir que la educación no es el objeto de estudio de ninguna disciplina. Y no podría serlo, pues lo que recorta la educación como objeto no es la misma operación que recorta el objeto de una disciplina.

Digámoslo brevemente: la operación que recorta la educación como asunto, es una reificación que se hace con el sentido común; mientras que la operación que recorta un objeto de estudio es una reificación que se hace con categorías. Los escenarios donde la verosimilitud de ambas cosas se juega son muy distintos, hacen intervenir mecanismos distintos.

Podemos concluir que la expresión "investigación educativa" es ambigua porque aplica para un objeto que se obtiene de una manera distinta a como se obtienen los mecanismos propios de la investigación en las disciplinas. Ya hemos aclarado que investigación no se restringe a las disciplinas, pero es que en la escuela sí se tiene muchas veces esa pretensión. La expresión, entonces, es cómoda: no exige el trabajo propio de estar a la altura de una disciplina que investiga (el objeto está ahí, de él habla la prensa), pero sí permite extraer los beneficios que traerían prácticas investigativas disciplinarias.