miércoles, 30 de septiembre de 2015

07. Investigación y pasión II


Evaluación

Dice Joliot que sólo una evaluación rigurosa justifica la libertad que necesita la investigación. Si pedimos libertad, no sólo tenemos que soportar una evaluación rigurosa, sino que tendríamos que exigirla. En educación estamos acostumbrados a pedir libertad, pero a defendernos de las evaluaciones. Es un panorama sin ética, un tanto cínico... pues al que le pedimos autonomía y libertad es el que nos paga y, sin embargo, no puede evaluarnos. Ahora bien, eso no justifica cualquier evaluación; pero de alguna forma la manera como el otro pretende evaluarnos tiene mucho que ver con lo que hacemos y lo que no hacemos. La “libertad” es algo dado delante de otros.
Joliot señala dos problemas, uno en cada extremo: del lado de quien evalúa y del lado de los evaluados:

a) Del lado de los comités —estatales o privados—, señala que están en una perspectiva de “investigación por objetivos” y, en consecuencia, no son óptimos para evaluar la investigación fundamental, que requiere mucha creatividad. Pero no hay que olvidar que para él “creatividad” no es improvisación y ausencia de reglas (muchos creen que así obra el artista... se ve que no conocen el arte); al contrario, para Joliot la creatividad tiene que ver con las posibilidades abiertas por el conocimiento profundo de una disciplina y el ejercicio riguroso de la investigación. No obstante, tales comités, con su sesgo, son insensibles a los riesgos de la creatividad y de la incertidumbre. Ellos quieren planificación y no hay una incertidumbre planificada (es una contradicción en los términos); ellos quieren unos límites precisos, pero no hay “creatividad oficial” (es un fiasco, dice). La evaluación puede ser programación solapada y la investigación fundamental no se deja programar.

Y, b) del lado de las comunidades, éstas usan la evaluación para auto-validarse y, en consecuencia, eternizan los efectos de moda. ¿Y no estamos pidiendo a todos los puntos cardinales la auto-evaluación, en aras a la justicia social? Un campo de saber no tiene que ver con la justicia ni con las consideraciones (no es que los sujetos no tengan que ver con eso, sino que en la medida en que tienen que ver con eso, configuran otro campo o, al menos, otra esfera de la praxis). En los torneos de ajedrez no se deja ganar a los más pequeños; hay niños que son maestros internacionales y le ganan a los más grandes; no se deja ganar a los “más débiles”, pues justamente el móvil del torneo es saber quién obtiene mejores resultados a partir del uso riguroso y creativo de las reglas del juego... Otra cosa es cuando estamos enseñando a jugar... La mejor forma para no avanzar en el saber es haciendo evaluaciones complacientes.
En la historia de la ciencia, los conceptos nuevos no han sido comprendidos por los evaluadores. La universidad, por ejemplo, ha estado a la zaga de muchas revoluciones científicas; así mismo, las revistas científicas se resisten a la innovación (al punto que un descubrimiento puede definirse como el hecho rechazado por un perito escrupuloso). Ahora bien, esto no resiste una lectura biunívoca, en el sentido de que si me rechazan un trabajo, entonces es un descubrimiento; o que si los evaluadores no comprenden mi trabajo, entonces es una innovación valiosa. De ninguna manera. Joliot está hablando de Galileo, está hablando de trabajo de mucho rigor científico que, justamente por eso, pueden dejar atrás a un comité, a una instancia de juicio oficial. Recordemos, también, que Joliot se está refiriendo al espacio de presión entre el campo y la sociedad, no a la dinámica interna al campo que emite juicios sobre los enunciados. A veces la aceptación de una idea en el campo puede ser póstuma, puede durar siglos... ese es otro ámbito.
Si la evaluación ha de estar a la altura de las características de la investigación, ¿cómo saber cuáles son tales características, si el campo está diseminado en congregaciones que muchas veces no se comunican?, ¿cómo saber el momento en que un investigador alcanza la madurez, de acuerdo con la línea que sigue de su disciplina?
En cualquier caso, para Joliot la evaluación cuantitativa es la que menos le interesan las características del campo o de sus tendencias constitutivas: supuestamente es una evaluación objetiva, se deja procesar fácilmente y se ejecuta automáticamente (Citation index). Pero, obsérvese que tales propiedades sólo apuntan a la comodidad de su administración, no a su precisión. Efectivamente, los administradores —que suelen ser incompetentes en el campo científico mismo— justifican sus decisiones arbitrarias en esas bases de datos. La evaluación cuantitativa: a) refuerza los efectos de moda; b) coarta la innovación; c) frena las inclinaciones de los investigadores (¿cuánto se tarda el investigador para adquirir credibilidad en un nuevo campo?); d) induce a hacer propuestas prematuras de aplicación; y e) da lugar a una pragmática perversa: citación mutua, firma colectiva de artículos que falsean la competitividad, producción en serie de papers...
De nuevo, acá no podemos leer biunívocamente: como yo hablo contra la evaluación cuantitativa, entonces mi trabajo es bueno. De ninguna manera. Insistamos: lo que está en el fondo de los comentarios de Joliot es la investigación seria y rigurosa de una vida dedicada al campo científico, no a la crítica de las evaluaciones cuantitativas.
En este punto (y sólo porque el saber no está en discusión, es innegociable en su lugar protagónico) hace una propuesta que nuestras instancias administradoras de educación bien harían en considerar: mejor que evaluar a priori (por ejemplo, el famoso “proyecto de investigación”) es evaluar a posteriori: si al analizar los resultados de los años precedentes, el juicio es positivo, parece razonable «darle el equivalente de un cheque en blanco al investigador o al equipo en cuestión, dejándole por espacio de dos o tres años un amplio grado de libertad en la gestión de sus investigaciones» [p.40]: dar libre curso a la imaginación, hacer ajustes temáticos, etc.; sin que dar apoyo a ideas originales o revolucionarias sea una forma de laxitud o demagogia que vayan contra la credibilidad de la comunidad científica. Y, de nuevo no hagamos lecturas hacia atrás: si no me llaman a financiarme tres años de investigación incondicionada es porque se trata de una autoridad incompetente. No. Joliot está hablando de la garantía que implica una investigación de años, juzgada desde el rigor del campo científico; a ese juicio, los administradores de la investigación podrían responder con ese “cheque en blanco”.

Información

Todo progreso tecnológico puede traer implicaciones negativas. Por ejemplo, la promesa de la libre circulación de los bienes culturales (Internet) aumenta exponencialmente la cantidad de información, pero 1) disminuye su calidad; 2) no mejora la comunicación; 3) envicia; 4) no modifica nuestra capacidad de adquirir, almacenar, asimilar y emitir información; 5) usa aparatos que desbordan la capacidad física del usuario; 6) es poco fiable; 7) no resulta inteligible para el gran público, cuando son datos en bruto, pues se necesita formación para que éstos estimulen la reflexión conceptual y creativa; 8) inhibe la creatividad, cuando tratamos de estar al tanto de las novedades.
¡Y nosotros elogiando los aparatos y la red, como si ellos fueran garantía del conocimiento! No es así: si mi postura no es la requerida para conocer una disciplina y enunciar desde ella, una gran cantidad de información es peor que una información más restringida, pero más especializada. No tendré mejor comunicación si creo que ésta es mejor en proporción a la velocidad de transmisión de información. Si no me interesa conocer, la búsqueda de información se me convierte en “navegar”, es decir, en una deriva, en un vicio. Si creemos que el medio es el mensaje, podemos tener la ilusión de que no hay necesidad de aprender a escribir, sino más bien de tener un buen procesador de palabras; la ilusión de que no hay necesidad de requerir los datos, sino de tener un buen programa para procesarlos; etc. Si nos parece que no hay necesidad de forjarse un criterio, sino de tener muchos datos, pasamos a promediar datos y opiniones heterogéneas, con lo cual nada aprendemos y sí contribuimos a aumentar el desorden reinante. Si creemos que el conocimiento es un asunto de la última información, nos volvemos adictos a estar actualizados, lo cual no permite ni decantar el saber ni explorar sus posibilidades creativas.
Además, antes de Internet, ya los investigadores buscaban y encontraban información pertinente. La ciencia no esperó a Internet para existir y tampoco se ha visto transformada en su especificidad por la aparición de Internet. Antes de la red, ya la cantidad de publicaciones era imposible de asimilar, aún en la propia disciplina, de manera que en términos de investigación en un campo de saber científico, la red sólo ha tocado un asunto, no ha conmovido el campo.
El alto flujo de información, a) produce un falso equilibrio, siendo que la creación se da en el desequilibrio, con cierto confinamiento, gracias a un capital de ignorancia e ingenuidad; b) supuestamente requiere asimilar con rapidez hechos y conceptos nuevos, pero esto va de la mano con la falta de espíritu crítico y con un aprendizaje lineal, incapaz de detectar fallas o restricciones en conceptos y razonamientos (es la línea de la “enseñanza interactiva” que privilegia la rapidez de reacción, no la reflexión o la comprensión); c) inhibe la iniciativa, que podría estimularse y renovarse conociendo otros campos.
Hoy se piensa que es imposible investigar sin computadoras y programas, pero éstos: 1) Inscriben a los investigadores en una carrera tras una tecnología en constante evolución, con la consiguiente pérdida de tiempo de adaptación. 2) Son considerados autónomos e inteligentes y, en consecuencia, se les delega parte de la actividad creadora (pero la mecánica intelectual de la programación no concuerda con el esfuerzo de conceptualización). 3) Alejan de las virtudes del experimento, al sustituirlo por “simulaciones”. 4) Permiten modelar con más parámetros de los necesarios.
Pero, a) la computadora sólo restituye, de forma elaborada, lo que le hemos introducido; b) el hecho inesperado, por definición, no se puede programar ni simular; c) cuando la simulación depende de la naturaleza misma del objeto, es necesario concluir en condicional (dados los límites que se introducen).
Más que «manipular, de forma cada vez más compleja, la información ya disponible» [p.53], el investigador crea nueva información.

17 comentarios:

  1. Buenas tardes Profesor Guillermo y compañeros, de antemano excusarme por mi ausencia el día del segundo encuentro pues tuve que salir por motivos laborales de la ciudad, ahora sí, Joliot nos habla de dos momentos en la investigación evaluación y información, de la evaluación hace necesaria su colaboración con el proceso investigativo siempre y cuando examine la “investigación fundamental” desde la exigencia, la precisión y la creatividad, creatividad que no debe entenderse desde algo desordenado que aparece de repente, sino como un proceso lógico que viene de un pensamiento lineal, que ha sabido nutrirse de diferentes teorías, aplicaciones; de igual manera esta evaluación se haría a posteriori del proceso de investigación para determinar si sus efectos fueron o no desarrollados dentro de la consecución de un saber o no se realizo así; de parte de la información hace una crítica a las redes y el internet, que han concebido que no es posible en el campo educativo, pensar, saber, conocer si no es con y a través de ellas, de la masiva información que nos hace adictos a la novedad, y lo más gravoso nos ha hecho navegadores de información, consumidores de información, pero nos ha alejado del campo de saber disciplinar, la red toca la información, señala la información y nos ordena a que “debemos” informarnos, pero nos aleja del saber del campo disciplinar.
    Así las cosas esta entrega nos hace cuestionarnos acerca del concepto de la evaluación como un paso necesario a la hora de examinar a posteriori la investigación bajo un juicio razonable, que determine si se creó un nuevo saber de forma precisa, concienzuda, siguiendo la rigurosidad que exige el conocimiento científico lo cual enriquecerá ampliamente esta investigación. También nos deja ver que tal vez la actual sociedad de la información nos está llevando a ser investigadores de información, mas no de saber, es decir somos reproductores del mismo sistema informático, de la novedad virtual, de la trivialidad, pero el precio de esta situación es que nos estamos alejando de la precisión, la construcción de saber, la teoría que antes de la misma tecnología existía, no estamos investigando tal vez solo informamos, situación grave a la hora de ser investigadores, ya que nos estamos quedando con la cascara mas no con el nuez del fruto que es lo que hace posible que el conocimiento avance. Por lo que el problema no es la tecnología, la red o Internet más bien el problema es el “uso” responsable e inteligente que hacemos del mismo, si creemos que es la fuente de todo saber o tal vez es solo un medio por demás que coadyuva a llegar al fin de lo que en verdad investigamos.

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    1. Maritza, cordial saludo
      No es este el sitio para excusarse de la no asistencia… ni tampoco el sitio para señalarlo, pero, como preguntamos justamente en el encuentro: qué consideramos legítimo —así sea pidiendo perdón— y por qué. Tiene interés para nosotros, pues la escuela se está deshaciendo ante nosotros, no sólo por los actos de los demás (el MEN, el FMI, la ministra, el rector, los colegas), sino también por nuestros actos, los cuales juzgamos legítimos.
      Te habrías podido saltar el resumen y pasar directamente a tu idea: la entrega te cuestiona. Pero, para decir qué te cuestiona, ¡vuelves a hacer un resumen! Si como dices, “nos estamos alejando de la precisión, la construcción de saber, la teoría”, es porque eso nos satisface. La entrega no fue hecha para hablar mal del consumo y tomar partido por el saber riguroso… Sencillamente porque no es asunto de propósitos ni de fallas éticas.

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  2. Buenos días compañeros y profesor
    Dos cosas interesantes que Joliot nos muestra en este texto que ameritan su aprovechamiento al máximo:
    Primero hablar de la evaluación en el campo educativo, como instrumento de libertad o de control de quien la ejerce es sin duda un tema complejo y también de doble moral, pues quien evalúa, muchas veces la emite más con propósitos de control (políticas públicas, ICFES, distritales, etc.), pero cuando este tiene que ser evaluado no acepta condición alguna de la misma, pues es lo que nos ocurre a nosotros los profesores, constantemente evaluamos a nuestros estudiantes, muchas veces más como control disciplinario, que como ejercicio de dar cuenta de conocimiento; como diría “bernstein” “la adquisición”, pero aceptar un proceso evaluativo de nuestro labor sigue dejando sensaciones incomodas, la pregunta es ¿ quiénes y desde qué punto de vista e intenciones los profesores deberíamos ser evaluados? Respuesta que sería debatible, pero llevada al campo investigativo es igual o más complejo; Joliot nos hace ver una gran diferencia de quien evalúa y de quienes son evaluados, si bien es cierto la rigurosidad en la evaluación emite libertad, pues también es la garantía de haber realizado un buen proceso investigativo, seguramente no desde la “investigación objetiva” que diría resultado esperado = éxito, si no en la fundamental, que diría la satisfacción de llegar al conocimiento me lleva a la libertad.
    A hora el manejo de la información y la manipulación de la misma es una realidad, que ha distorsionado la investigación por del conocimiento, o el saber, a veces como investigadores no sabemos si somos transmisores o generadores de cocimiento, pues de acuerdo con el profesor “Guillermo”, la creatividad se está viendo limitada en la cadena manipulada de los hábitos inadecuado de las aplicaciones tecnológicas, situación que invita a la rigurosidad de nuestro ejercicio y apasionamiento por el mismo.

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  3. Buenas tardes, profesor y compañeros.

    El tema de la evaluación es relevante a la hora de pensar que se evalúa, cómo se evalúa y para qué se evalúa; si bien es cierto, que la investigación es compleja y así mismo enriquece el conocimiento; la evaluación permite dilucidar este proceso y así mismo en el ámbito académico. Pero al responder las preguntas anteriores estaríamos afirmando que el proceso de evaluación es relevante en todo proceso académico, investigativo y en general en todos los aspectos formativos para el ser humano. En este sentido y como lo afirma el compañero Edwin "evaluamos a nuestros estudiantes, muchas veces más como control disciplinario, que como ejercicio de dar cuenta de conocimiento", como docentes, realizamos este proceso de manera continua entendiendo el rol del docente como control del poder que se ejerce; pero, ¿realmente estamos ejerciendo esta labor de forma coherente y atendiendo a los procesos académicos y más aún al proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes?, o sólo ¿estamos ejerciendo la labor porque está dentro de nuestras obligaciones?. No hay que olvidar que Joliot menciona que la evaluación es mucho más que un ejercicio de poder, es ejercer una labor libre y autónoma

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  4. Buenas Noches, Maestro y Compañeros.

    La entrega nos permite reflexionar sobre dos procesos importantes dentro del ámbito educativo a cualquier nivel, la evaluación y las fuentes de conocimiento. Desde la legislación la evaluación se ha convertido en un ejercicio fiscalizador de los conocimientos apropiados, filtro de la producción asociada a lo pertinente y ha perdido su sentido formativo; en la escuela la evaluación se convierte en requisito que pierde rigurosidad al tener en cuenta como lo plantea la entrega elementos fuera del campo de saber, como las situaciones personales que usan la "lastima" para pasar a los estudiantes.

    Así mismo la dependencia al conocimiento de Internet, deja la formación en un nivel básico y mínimo; donde Wikipedia es la fuente mas confiable e incluso en el sector universitario se mira mas la cantidad de fuentes, que la calidad de la misma.

    Estas fallas de un sistema educativo que forma en primer momento al sujeto investigador, es un reto para la investigación, que debe reeducar a este sujeto investigador y a su vez, proponer estrategias contra esa misma evaluación pertinente que clasifica las investigaciones y exigir unas fuentes de investigación rigurosas.

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  5. Buenas Nochees Profesor Guillermo y Compañeros, previa lectura al documento Investigación y pasión II- Evaluación , quiero destacar cuando “Joliot se refiere al espacio de presión entre el campo y la sociedad”, puesto que en muchas oportunidades las investigaciones en educación, suelen estar sujetas no solo a la presión de la sociedad, sino a una tensión interna(problemas epistemológicos, organizativos etc.), los cuales generan un debilitamiento del campo , como dice Bourdieu; el campo está conformado por el capital de autoridad y poder; la autoridad le permite al científico ser reconocido y tener una posición dentro del campo al igual que el poder, es por esto que para que exista un cambio de paradigma debe existir validez de la sociedad y en algunas oportunidades la investigación en educación ha carecido de dichos aspectos me atrevo a decir que esto pudiese ser porque no hay una apropiación del campo.
    Por otro lado en esta lectura, se evidencia como la sociedad tiene una gran responsabilidad en lo referente a la evaluación de la investigación, como dice Joliot “las grandes élites” en ocasiones rechazan o no admiten nuevos términos, conceptos o un saber que ha resultado de la labor investigativa, es así como dichas élites o comunidades tienen el control de las evaluaciones investigativas.
    Todos estos aspectos generan en mi interrogantes, uno de ellos es : ¿Cómo llegamos a ese libre curso de la imaginación(o libertad en la gestión de la investigación) para tener una investigación seria con una evaluación rigurosa?, sí en muchas ocasiones estamos sujetos a entrega de resultados (tiempo exacto que limita al investigador y sesga dicha investigación) dispuestos por las “élites”, sin tener en cuenta ese rigor científico sino más bien el tiempo, o el protagonismo de la gestión en la rendición de cuentas al Estado sobre los aportes de investigación en educación. ¿Dónde queda el rigor científico, dónde queda la creatividad del investigador, dónde queda la evaluación seria y rigurosa?, puesto que lo que es visible, es una contradicción entre el apoyo para que se generen nuevos conocimientos, desde un financiamiento en las investigaciones y la limitación en el tiempo, espacio, etc.; las cuales están sujetas en muchas circunstancias al control, y poder de las grandes “élites”.

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  6. Las ultimas 2 entregas me hacen reflexionar del que hacer investigador y el progreso del conocimiento. Hacer investigación como lo enuncia Joliot es un tema de constancia, disciplina, de pasión y no de buscar resultados prontamente con pretensiones de alcanzar el éxito solo por el placer de recibir una condecoración o de ser publicados sus artículos en revistas. Hoy en día existen algunas entidades (Colciencias), programas (ondas), fundaciones (compartir) o centros universitarios (IEDU, El Instituto de Investigación en Educación de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.) entre muchas otras, con la intención de fomentar la ciencia, la tecnología y la investigación en el campo de La educación. Bajo qué criterios evaluar los rendimientos de estos organismos? Productividad, eficiencia, resultados, satisfacción de necesidades o transformación que estas generen en la sociedad?. Muchas veces este tipo de evaluación se basa en la cantidad de artículos que los investigadores hallan publicado, el tipo de impacto y las veces que se cita a los autores en otras investigaciones. Lo evidente es que una cosa es la función investigadora y otra la función docente. El hecho que haya realizado “trabajos de investigación” en pregrado, postgrado y maestrías no me da el título de investigadora, ya que solo han sido parte de requisitos de grado, sin duda alguna formativos para mí, pero se quedan cortos en rigurosidad, continuidad e impacto. A esto hace referencia Joliot cuando afirma que la evaluación cuantitativa refuerza los efectos de moda, coarta la innovación, induce a hacer propuestas prematuras, que dan lugar a una pragmática perversa.
    Por otra parte es importante como se asumido el tema de la investigación en Colombia. Esto me hacer recordar que hace poco, cuando llevaba mi mascota al veterinario (el cual tiene una enfermedad que es transmitida por la garrapata, Ehrliquia canis) El médico tratante me hablaba de como actuaba dicho parasito en el organismo de la mascota, y la falta de tratamientos eficaces para eliminarlo, mencionaba que siempre ha sido su interés investigar al respecto, pero que desafortunadamente no era fácil contar con los medios para hacerlo. Un tema como estos, ¿que tanto le importa a la ciencia en Colombia? ¿La inversión en ciencia e investigación es prioridad? ¿Existe financiamiento para los investigadores en proyectos de largo plazo?, ¿Las investigaciones son rentables solo cuando se dan resultados que requiere la sociedad? ¿Qué sucede con el ensayo-error en las investigaciones? ¿Estos tienen valor alguno? ¿En donde queda la pasión por investigar, en este caso del médico veterinario? Muchos interrogantes en la complejidad de la investigación.

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  7. Cordial Saludo.

    Leyendo los comentarios de mis compañeros y siguiendo con la reflexión de la Investigación Apasionada. Quiero resaltar desde mi perspectiva como docente, el valor social que se le otorga a la investigación; lo que Joliot identifica y examina como “la evaluación”; denominada por él “Evaluación de tipo cuantitativo”, pues su alcance se refiere al “cálculo de publicaciones y ponderaciones” en el campo de la Investigación a partir de las cuales, se puede encontrar el “factor de impacto” del investigador y lograr así, calcular su eficiencia y su eficacia. Así que Joliot, hace ver, que ese tipo de cuantificación determina el papel que “impone” el científico en investigación dentro de la sociedad y que su “capital simbólico”, como lo denomina Bourdieu, lo privilegia y lo “engrandece” por todas las veces que sea citado por otros investigadores.

    Por otro lado, con “La información”, Joliot hace énfasis en la utilización de los medios tecnológicos y técnicos que privilegian “la moda” en investigación; y como manifiesta el profesor Guillermo en su Texto ¿Escuela en crisis o educación imposible? “De ahí que los libros empiecen a ser vistos despectivamente ante el ahorro de tiempo que significaría la obtención virtual de información… El “Gran Hermano” Google promete que ahí está todo…” Siendo así, considero que, la tecnología no es el “tropiezo”, sino su “absoluta influencia para un investigador”.

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  8. Buenas noches a todos y a todas.

    El concepto de evaluación se ha visto deteriorado de manera que se le observa de manera negativa. Esto obedece a las dinámicas bajo las cuales se crea la evaluación, entendiendo que la misma nace como la necesidad de medir y controlar. Si bien es un instrumento que en su momento buscó controlar a niños, hoy en día la evaluación busca controlarnos a todos en todos nuestros espacios de desenvolvimiento; así, se evalúa en la escuela, se evalúa en la academia y se evalúa en la empresa.

    Resulta difícil tener una mirada positiva frente a la evaluación, cuando casi toda evaluación obedece a unos criterios técnicos -en términos de Joliot- a una “evaluación por objetivos”. Entendiendo esto, no parece coherente hablar de una evaluación de las investigaciones fundamentales que son las que conceptualizan de manera libre. Debido a que la evaluación de las investigaciones fundamentales es el resultado dialéctico que entre ellas ofrecen; es decir la contestación del otro que contrapone, complementa o afirma las tesis planteadas en las investigaciones fundamentales, son por sí solas la evaluación de las investigaciones fundamentales. Creeríamos que sería difícil pensar en una investigación sin evaluación, porque bajo esa idea estamos acostumbrados a ver las cosas, pero debido a que la investigación fundamental obedece al producto de nuestras pasiones, y participan de ella personas convencidas de querer profundizar y conceptualizar frente a determinada temática, no sería necesaria la coacción por parte de la evaluación, al menos no de la evaluación en su forma tradicional. La evaluación tradicional, o “la evaluación por objetivos” existe para controlar un proceso, pero si ese proceso se realiza de manera voluntaria y apasionada ¿por qué va a ser necesario evaluarlo bajo unos criterios abstractos predeterminados?¿quién va a juzgar un proceso que inicié voluntariamente y que he llevado a cabo de manera trasparente y comprometida? La única y correcta evaluación de las investigaciones fundamentales es la contestación dialéctica de otros investigadores apasionados y comprometidos por sí mismos con su área de investigación. Esto permite que haya una tesis, una antítesis y en efecto una síntesis, lo cual considero ya es suficiente proceso de evaluación, porque evaluar en investigación no se trata de medir diferentes investigaciones con la misma regla, evaluar se trata de cuestionar la pertinencia o no pertinencia de una tesis, y eso es se hace a partir de la dialéctica.

    Ahora bien, la información, aunque es pertinente para todos, no es el eje de un investigador, en ese sentido concuerdo con que la difusión de información por medios tecnológicos no supone un paso trascendental para la ciencia investigativa. La utilidad o pertinencia de toda esa información que además se vuelve mucho más difícil de decantar, la obtiene cualquier sujeto. Pero para el investigador sigue siendo más pertinente su criterio a la hora de leer un texto, o una realidad. Para el investigador social, algo más indispensable que la difusión de información por la red, es la juiciosa indagación bibliográfica, que con la herramienta moderna de la tecnología se vuelve más tediosa porque confunde y presiona al investigador.

    Muchas gracias.

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  10. Buenos días. La evaluación es un asunto complejo, especialmente para los maestros, quienes asumimos el doble papel de evaluadores y evaluados, y en la mayoría de los casos con enormes contradicciones. Ponernos de acuerdo en lo que es evaluación sería fundamental. El estado que evalúa, generalmente utiliza la evaluación con una respuesta apasionada en un momento político especifico y en la defensa de cuestiones sobre la calidad, la pertinencia y otros. Por ejemplo, cuando salen los resultados de Pisa, el estado inmediatamente responde con "revisar la evaluación docente". Por otro lado, el estado no evalúa conocimientos, evalúa practicas para organizar, controlar presupuestos.
    Los colegios por su parte, utilizan la evaluación como un instrumento de publicidad y mercadeo con fines económicos, en el caso de los colegios privados, o con fines políticos y administrativos, en el caso de los públicos, y en ambos casos para controlar los presupuestos destinados a los salarios de los docentes. Sin embargo, echarle el agua sucia al estado es fácil cuando en el papel de evaluadores lo único que hacemos es perpetuar la idea de evaluación como la transcripción de números, caritas felices, letras, o sellos, para mantener la pasajera felicidad de nuestros estudiantes, padres de familia y rectores. Incluso, cuando se ha intentado cambiar de evaluación cuantitativa, a cualitativa, lo único que se ha logrado es cambiar la escritura de números a letras o juicios de valor estandarizados. No hay mucha diferencia entre un 5,0 o un Excelente, mientras no se comprenda cual es el papel de la evaluación en un proceso de formación y recontextualización de conocimiento. El no entender que es Evaluación implica que una cosa es lo que el estado evalúa otra lo que el maestro califica, y otra lo que el estudiante aprende. Si no hay reglas en la evaluación, cada quien juega su juego.

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  11. Profesor y compañeros respecto a la entrega el asunto de la tecnología me cautiva ya que las transformaciones tecnológicas influyen sobre el saber y ello debe ser considerado para pensar la investigación. La forma como se investiga y como se transmite la información de lo que se investiga, no puede pasar por las nuevas formas de difusión de manera intacta. La tecnología afecta la adquisición y la circulación de los saberes; ahora bien, el asunto seria pensar que tan operativa se hace la investigación en relación a las nuevas necesidades del saber y en relación a su necesidad de legitimación dentro del afán de circulación actual. Al parecer todo lo que no es traducible en lenguaje tecnológico, cuantificable, es dejado de lado, lo que puede hacer que la investigación quede subordinada a una necesidad de producción de saberes que bajo las lógicas de la tecnología imponga una lógica que no sea la lógica misma del saber, más si la del afán de circulación actual. Lo que convierte el saber y la investigación en productos pensados para circular. La escuela entra en constante afán por legitimar el saber dentro de las lógicas de circulación que la actualidad requiere, dejando muchas veces de lado el saber mismo.

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  12. Buenas noches profesor Guillermo Bustamante y compañeros.

    Hablar de evaluación es muy complejo en el sentido de la cantidad de variables que suele presentar y es abstracto en la medida que se puede alejar en muchos casos de la realidad. En sí, la evaluación es difícil de abordar, aún más, cuando se refiere a la investigación. En la entrega número siete – Investigación y pasión II- conduce a pensar acerca de estos dos conceptos, se pide libertad en la investigación, sin embargo, si solicitamos la libertad en investigación, es conveniente someternos a una evaluación rigurosa, de no ser así, es como cuando se exigen los derechos pero no se tiene en cuenta los deberes, en este sentido la ética juega un papel importante en exigir pero también ser consecuente con el dar.

    En las Ciencias Sociales, en el campo de la Historia, Antropología, la Sociología y la Economía, en especial esta última, en donde el devenir de los seres humanos se da constantemente, apareciendo conceptos fastuosos y nuevos para referirse a una misma situación, como por ejemplo, los países que no tienen economías desarrollas, se les ha llamado: países del tercer mundo, países subdesarrollados, países en vía de desarrollo y ahora países de economías emergentes, cuyos títulos son dados a capricho de los grandes emporios económicos que pretenden solo, matizar constantemente su necesidad insaciable de capital. Al investigar acerca de los modos de producción de estas economías, ¿cómo se podría evaluar una investigación en este campo, sin caer en la inmediatez de una perspectiva de “investigación por objetivos”? y ¿cuáles criterios de evaluación son pertinentes cuando se evalúa una investigación en los campos antes mencionados? , si es que existen esos criterios.

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  13. Muy buenos días profesor Guillermo y compañeros.

    En esta entrega, me parece pertinente hacer referencia a la evaluación en la investigación, en tanto que como lo manifiesta Joliot existen estamentos estatales o privados y comunidades que están en la capacidad de evaluar y por ende hasta un trabajo de grado así no sea una investigación rigurosa
    sino un requisito que se deba cumplir para optar un determinado título, requiere de evaluadores idóneos en el tema. Sin embargo, suscita en mi la preocupación hasta qué punto los evaluadores son neutrales y objetivos para lograr hacer aportes significativos de los temas sin dejarse llevar por las presunciones?.

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  14. Saludo cordial
    La investigación fundamental es el punto central en la discusión que se ha desarrollado a partir de las dos últimas entregas, sin embargo, los dos temas expuestos: información y evaluación, permiten identificar los problemas para comprender el campo científico, por parte de algunos investigadores.
    Se hace evidente esta situación en el problema que representa la financiación de proyectos, donde pesa más las objeciones de administradores y burócratas, que la coherencia y el rigor científico. Esto no es algo nuevo, desde que existe la ciencia se han presentado estas situaciones, solo hay que ver como Jacques Le Goff presenta en “los intelectuales de la edad media” la preocupación de las cortes por ciertos temas, que limitaron a quienes se dedicaba al conocimiento, siendo estas personas quienes lograron presentar su trabajo por la satisfacción de cultivar el saber, es así que desde este momento se reconoce al intelectual como “quien tiene por oficio pensar y enseñar su pensamiento”, claro bajo un cuerpo teórico que responde a unos objetivos, es decir a un campo.
    En la entrega se señala que existen formas de evaluación que responden a ciertos intereses, entonces el problema no es la evaluación sino lo que se quiere y cómo se quiere evaluar. Este ejercicio de retroalimentación es necesario, solo que volviendo a Joliot en la investigación por objetivos se encuentra delimitado por intereses ajenos a la ciencia, pero entonces aparecen problemas más cercanos a “los mortales”… ¿y cómo se financia el trabajo científico? o ¿acaso el intelectual se debe a una vocación recompensada con amor al conocimiento como los monjes del medioevo?

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  15. Buenos días.
    Aunque no es el tema central, se percibe en las apreciaciones de los compañeros que como docentes la mayoría criticamos fuertemente las evaluaciones a las que estamos sometidos e incluso las que ejecutamos. Es claro que son mecanismos de evaluación estandarizados y se plantean como control del cumplimiento de objetivos. Detrás de ellas hay unas calara definiciones e intereses. Pero la evaluación es necesaria, la pregunta sería: ¿Cuál sería una forma de evaluar a los docentes? No tengo una respuesta muy clara, pero creo que esto necesariamente implicaría una mayor rigurosidad y teorización de nuestra práctica.
    Por otro lado, la entrega me genera varios cuestionamientos. En la mayoría de las investigaciones se hace un planteamiento del “problema” y a rededor de él se definen una serie de objetivos que apunta a su resolución. Como lo expone Joliot; esta no sería una investigación fundamental y desde su formulación ya se plantean sus objetivos y por consiguiente un esquema de evaluación. Es decir; si soluciona o no el problema a partir del cual surgió. Igualmente se habla de pertinencia social e innovación. Como lo menciona un compañero en un cometario; la evaluación es necesaria pero no sola al estilo lista de chequeo, sino como su legitimación en una comunidad de investigación.
    A los docentes se nos ha vendido la idea de que cualquiera puede ser un investigador. El problema es que dejamos de lado la rigurosidad teórica y la evaluación estricta. Se piensa que solo con la sistematización de lo observado o escuchado es suficiente.
    Es el mismo problema de la enorme cantidad de información que se consigue en la “red”. Mucha información, pero al no tener el suficiente rigor teórico y metodológico, no podemos profundizar en campo especifico. A veces nos quedamos con los conceptos de moda o con el manejo de la jerga.

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  16. Yury Natalia Hurtado7 de octubre de 2015, 21:17

    Buenas noches,
    En la investigación que se promueve en varios centros de educación superior, no sólo se alienta que tenga un enfoque productivo, sino que además se puedan proyectar las publicaciones a nivel internacional, esto deja ver cuál es el tratamiento de la información hacia la aldea global, término designado por Marshall McLuhan, como el acceso a contenidos de manera fácil y a la mano, con la comunicación abierta y sin distancias. Por tanto, realmente se desconoce si existe una evaluación crítica frente al desarrollo de las disciplinas, en un avance organizado, pues con toda la información que circula en la red, parece más una conglomeración de saberes dispersos que cualquiera puede acceder así no posea el código que requiere esa área. Asimismo, las investigaciones tienen unos parámetros para que aparezcan en publicaciones internacionales que, como expresa Joliot, sirven para “autovalidarse” y afirmarse en una comunidad académica.
    Ahora se implementan las Tic’s en el aula como estrategia de innovación y, según esto, se está avanzando en el aprendizaje de los estudiantes, puesto que se promueve la globalización, el mundo sin barreras, la pluralidad, los conocimientos subjetivos, entonces cuando se quiere evaluar a un estudiante con estas herramientas ¿cuáles son los criterios para establecer su realidad, además de sus nociones críticas sobre la sociedad? Esto también se demuestra con las investigaciones en educación que ahora están relacionadas con las herramientas digitales, hay una preocupación por llevar el estudiante hacia la red, en la que se incluyan la diversidad de áreas, la multidisciplinariedad, pero hay un consumo de información de diversas partes, sin que el estudiante, muchas veces, tenga la noción de si está aprendiendo o solamente recopilando conocimiento.

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